Ensaladilla rusa

Cómo preparar una buena ensaladilla

La receta casera definitiva para preparar una buena ensaladilla rusa

¡Hola a todos! Llegan los calores, y aunque este plato es un clásico de todo el año, al estar fresquito es cuando más apetece. Ensaladillas rusas hay muchas, todo el mundo tiene su receta, y yo debo confesar que hasta hace poco la preparaba de una forma un poquito “desabría”… no lograba darle un buen punto desde luego, no era uno de mis platos estrella. Total, que todo cambió el día en que vi este vídeo de “El Comidista” (blog de cocina del periódico El País, maravilloso, si no lo conocéis ya -que sería un milagro- os recomiendo que os paséis por él para aprender y divertiros en la cocina a partes iguales). Aquí encontré las pautas de lo que es ya MI versión de la ensaladilla, y es la que os voy a dar ahora… muy rica, con arte y su garbo y gracia… ¡olé!

Ingredientes:

  • 1 bolsa de verduras congeladas para Ensaladilla rusa (unos 600 gr)
  • 4 latas de atún (a mi me gusta mucho el “Ligero” de Calvo, que tiene poco aceite y es muy sabroso)
  • 200 gr de mahonesa casera
  • 4 huevos cocidos
  • Aceite de oliva
  • Vinagre blanco
  • Sal
  • Decoración, 1 pimiento rojo asado en tiras

Dificultad: Fácil

Precio: 6€

Tiempo: Si dejamos toda la noche de reposo, 9 horas, si no, 1 hora más el tiempo para que se enfríe

Preparación:

En primer lugar, ponemos a hervir una olla grande con agua y un poco de sal. Seguimos las instrucciones del paquete de verduritas congeladas (se puede preparar la ensaladilla hirviendo las verduras una por una y picándolas, pero ya sabéis que yo soy poco de perder el tiempo de forma innecesaria), y cuando estén listas, las escurrimos bien y dejamos que se enfríen.

Mientras, pelamos y picamos los huevos, y vamos abriendo las latas de atún, de las que solo le quitaremos el aceite a dos de ellas.

En un cuenco bien grande, ponemos las verduras, añadimos los huevos picados e incorporamos también el atún, con el aceite de dos de las cuatro latas. Añadimos un poco de vinagre, la sal, y tal cual lo dejamos estar unas horas en la nevera (yo lo dejo toda una noche, para que vaya compactándose y cogiendo cuerpo).

Al día siguiente, ya solo falta añadir una generosa ración de mahonesa (casera, please) y remover bien para que se reparta por toda la ensaladilla de forma homogénea. Decoramos si nos gusta con unas tiritas de pimiento morrón o de yema de hueco picada, y listo… ¡¡LA ensaladilla!! 😉